
Detrás de la búsqueda del licor específico y la decoración ideal, del papel comestible y la cúpula de madera, se encuentra Kenia, la cantinera que creó los tragos Perla del Norte y Reina Centinela, ambos ganadores en concursos de coctelería. El primero huele a tabaco y a café, cubano y tradicional. El segundo está inspirado en la historia de la giraldilla de La Habana, emocional y femenino.
Kenia Borges Brotón es una mujer cardenense de 38 años que descubrió su pasión por la mixología y arte de los cocteles hace unos años atrás. La mezcla de rones, licores y vinos, en busca del sabor nuevo, atrapó su atención.
En su infancia, recuerda los paseos a media tarde con su abuelo por los alrededores de la fábrica de ron Arrechabala. Aún recuerda el olor tan caracterísico que salía por las ventanas del lugar, donde nacía el Ron Habana Club y otras bebidas.
Estudió Técnico Medio en Economía y a partir de ahí, tomó cursos de gastronomía. En su proceso de formación pasó por varias disciplinas. La Asociación de Cantineros de Cuba organizó un curso en Matanzas y ella fue a presentarse con la idea de probar algo nuevo. Se hizo miembro de la asociación y estuvo 3 años haciendo cursos de preparación. En la escuela de Formatur aprendió los diversos maridajes de Habanos y las catas de vinos, cervezas y rones.
No había pensado en la posibilidad de competir en la habilidad de coctelería, pero empezó en los concursos Fabio Delgado In Memoriam. Obtuvo buenos resultados, alcanzando segundos y terceros lugares. Llegó a competencias nacionales, poniendo la bara tan alta que en el año 2024 representó a Cuba en el concurso internacional BarLady en Grecia, donde participaron más de 60 países. Este certamen fue el primero a nivel internacional solamente de mujeres. Kenia se convirtió en la primera mujer latinoamericana en ganarlo.
Obtuvo el premio en la categoría nacional, donde el objetivo era crear un coctel que simbolizara el país de origen de cada competidor. El trago ganador fue su creación Perla del Norte, con una base del ron del mismo nombre mezclado con un licor de café, entre otros ingredientes.
El proceso de creación dura meses antes de la competencia. Según Kenia, encontrar el sabor deseado, mezclar y mezclar, hasta materializar la idea, es lo más fácil. Cuando tienes la base, los complementos desfilan como si fuera una pasarela. Hallar lo dulce sin empalagar, lo amargo en su punto y que los aromas formen una nube que hipnotice al comensal. Finalizada la mezcla, llega el momento de decorar, de crear el ambiente en el que se va a desarrollar el trago. Esta tarea es considerada la más complicada del trabajo.

Kenia quería construir una escena, contar una historia donde figuraran el ron Perla del Norte y el tabaco cubano como protagonistas. La caja de madera y el puro fueron un regalo de una amiga suya. Debajo de la copa, ella quería que hubiera una hoja de habano, para aromatizar. El collar de perlas simboliza la delicadeza y la elegancia de la mujer, resaltando su papel imponente en la coctelería moderna. Encima del trago, colocó un caramelo de chocolate con pequeñas perlas comestibles, agregando un toque dulce y afrodisíaco.
El trago debe reunir ciertas características para que sea perfecto. Debe ser 80 por ciento comestible, es decir, la decoración debe estar hecha de alimentos en su totalidad. La preparación debe ser corta, para que dure los 15 minutos que ofrece el jurado.
Entre la diversidad de culturas, decoraciones exóticas y tragos misteriosos, Kenia sobresalió. Demostró su esfuerzo y estudio profundo acerca de la especialidad. Creó un coctel completamente nuevo, un encanto para los jueces.
En 2026, ganó el concurso nacional Reinas del Bar con otro trago de su autoría, el Reina Centinela. Su fuente de inspiración fue la historia de la giraldilla de La Habana. En el siglo XVI vivió una mujer llamada Doña Isabel de Bobadilla, quien era la esposa del entonces gobernador de la isla de Cuba. Su esposo partió en una expedición hacia el norte y nunca regresó. Isabel esperaba por él cada día, asomada en el balcón de su castillo. Enviaba cartas y mantenía las esperanzas de reencontrarse con su amado. El gobernador nunca regresó y esta historia quedó como un ejemplo de pasión y añoranza.

Kenia capturó cada detalle en su coctel, encarnando una escultora tallando una pieza. Acudió a un carpintero para que le hiciera la cúpula de madera, lo más parecida posible a la del Castillo de la Real Fuerza, donde se encuentra la actual giraldilla. En la cima quería una imitación de la figura en pequeño formato. Un joyero hizo posible este deseo. Sentía que faltaba algo, el toque que sorprendería al jurado. Recordó las cartas que Isabel escribía con la idea de que su esposo las recibiría y buscó papel comestible y chocolate para crear el sello. El trago quedó dentro de una torre, comandado por la giraldilla y mostrando una carta romántica y emocional, que se podía comer, como lo exige el requisito.
Este premio le concedió la posibilidad de competir en otro concurso a nivel mundial, pero debido a la situación de nuestro país, este año no se pudo presentar. Sus días transcurren en el bar Breeza del Hotel Internacional, donde los clientes la reconocen y ella los impresiona a través de la coctelería. Tiene en mente otro trago para una futura competencia, cargado de pasión y que sea capaz de contar una historia.
Por: Amanda Reyes Quesada. Estudiante de Periodismo












Deja una respuesta