
Dicen que fue su impactante bahía de Siguagua -o Siguapa- la primera en seducir a marinos y cartógrafos allá por mediados del siglo XVIII. Quienes pasaban cerca de aquellas costas no pudieron evitar la tentación de incluirlas en sus mapas, cartas náuticas y diarios de navegación. Así, desde el mar, comenzarían a tomar vida los sueños de fundación de la que hoy se levanta como la Ciudad de las Primicias y que atesora cientos de historias aún por contar.
Pero la ciudad no nació por casualidad. Surgió por la necesidad de los hacendados de la comarca de tener un embarcadero para sacar sus producciones. El investigador Ernesto Aramís Álvarez Blanco insiste en que fueron las pretensiones y presiones de influyentes hacendados de orígenes norteamericanos y europeos las que facilitaron que el 8 de marzo de 1828 naciera San Juan de Dios de Cárdenas, cuyo nombre recuerda al santo venerado ese día por la Iglesia Católica y también a los terrenos de la hacienda donde emergió la que años después llamarían Perla del Norte.
En “parque de Colón” se convirtió el lugar en que Juan José Aranguren, Administrador de Rentas Reales de Matanzas, invocó al Augusto Soberano Don Fernando VII y clavó la estaca para oficializar la fundación. Poco después se erigiría la actual parroquia local que se mantiene perenne en el tiempo y venerada por generaciones de fieles.Lo que pocos imaginaban entonces era que ese pequeño poblado de 1828 se convertiría en un hervidero de progreso gracias al trinomio perfecto del siglo XIX: azúcar, puerto y ferrocarril.
Quien se adentre en la historia de Cárdenas sabrá que el sobrenombre de Ciudad Bandera no es un simple adorno. El 19 de mayo de 1850 el general venezolano Narciso López desembarcó por sus costas e izó por primera vez en Cuba la bandera de la estrella solitaria, la misma que años más tarde, en 1869, sería adoptada oficialmente como nuestra enseña nacional. Como testigo que inmortalizó el momento quedó el edificio donde hoy radica «La Dominica», hotel insigne de la urbe.
En la tierra de las primicias que tanto quiere María Teresa Clark, su historiadora, se inauguró la primera estatua a Cristóbal Colón en América, funcionó el primer servicio de alumbrado público de la Isla y el Museo a la Batalla de Ideas, único de su tipo e idea de nuestro líder indiscutible y eterno Comandante en Jefe.Igualmente relevante resulta la fundación en la ciudad del segundo museo del país — que de no ser por ciertos atrasos hubiese resultado el primero- uno de los más completos por la diversidad de sus salas y colecciones.
El Oscar María de Rojas constituye una joya museística donde lo mismo te topas con la fascinante colección de mariposas, monedas de antaño, que con la tribuna donde el Apóstol se dirigió a los cubanos en el exilio y pronunció su trascendental discurso “Con todos y para el bien de todos”.
La alguna vez llamada Barcelona de las Antillas, ciudad de coches duquesas y milord, de la bicicleta gigante devenida monumento junto al cangrejo que recibe a quienes vienen del balneario, Cárdenas sigue soñándose inmensa a pesar de los pesares.
Cada vez más cerca de su bicentenario se resiste a ceder a grafitis y vandalismos y renace a través de sus parques y plazas. La rehabilitación progresiva que hoy se anuncia es una luz de esperanza, pero será la comunidad, con su cuidado diario, con su sentido de pertenencia, la que evite que lo salvado vuelva a caer en el olvido y el descuido.
¡Felices años, Ciudad Bandera! Que el próximo aniversario te encuentre con más manos reparando heridas y menos lamentos por lo que ya no volverá. Porque el esplendor, a veces, no hay que buscarlo en el pasado: hay que construirlo en el presente.
Por: Ana Cristina Rodríguez Pérez. Tomado de Periódico Girón












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